Caminando bajo la lluvia,
pensando en la dimensión de la eternidad
aprendiendo a despedirme,
aceptando mi insignificancia
tratando de no olvidar la última mirada
Enviando mi adiós, con las últimas brisas de aquel invierno.
Pensando en los momentos
aprendiendo de los designios
aceptando la verdad
tratando de no olvidar tu última mirada.
Con los años, dejé de despedirme,
dejé de intentar una lucha infructuosa contra el tiempo.
Eramos otros, en un entorno de jardines,
irreales, no ciertos.
Acepto que puedo dejar de recordar, aún cuando no te olvido.
Eramos otros, entre mágicos pensamientos, perfectas estrellas,ordenados versos.
Aunque nunca deje de existir aquel momento en que bajo la lluvia,
las cosas se hicieron reales,no volví a despededirme, porque nunca nos encontramos juntos con el sol.
Los años, me enseñaron que nunca existimos mutuamente,
y que las despedidas no pueden ser, si no son de a dos.
Nueve años después.
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1 comment:
Su blog a entrado en el Hall :-)
Saludos del otro lado.
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