De pie,
sacudí la arena.
Levanté la mirada,
y vi este paisaje desafiante.
Pensé: si no me ha desaparecido,
tiene una razón para que yo esté aquí.
Respiré, y escuché, como mis pies al fin
han querido enfrentar a este suelo.
Algo hizo que la determinación
que en algún momento perdí,
haya regresado, para no dejame bajar los brazos.
Voy a seguir buscandote, aunque tenga que
levantar cada grano de esta arena,
aunque el sol me reste apariencia,
aunque a veces sienta que no debo estar aquí.
Si no dejas de querer encontrarme, sabré que no debo dejar de buscarte.
Hasta en el desierto, florece de vez en cuando.
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